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La diabetes y la retinopatía diabética como amenazas silenciosas para la visión

La diabetes y la retinopatía diabética como amenazas silenciosas para la visión La diabetes y la retinopatía diabética como amenazas silenciosas para la visión

Algunas complicaciones oculares pasen desapercibidas durante sus primeras etapas, lo que resalta la importancia de las evaluaciones oftalmológicas periódicas

 Santo Domingo, noviembre de 2026.- Mantener una visión clara no siempre significa que los ojos estén libres de alteraciones. En las personas que viven con diabetes, pueden desarrollarse cambios en la retina sin provocar molestias ni síntomas evidentes. Esta característica hace que algunas complicaciones oculares pasen desapercibidas durante sus primeras etapas, lo que resalta la importancia de las evaluaciones oftalmológicas periódicas.

La Dra. Patricia Fernández, especialista en Retina y Vítreo del Instituto Espaillat Cabral, explica que la diabetes puede afectar los pequeños vasos sanguíneos que nutren la retina, el tejido ubicado en la parte posterior del ojo que permite captar las imágenes. Cuando los niveles de glucosa en la sangre permanecen elevados durante períodos prolongados, estos vasos pueden sufrir daños que favorecen el desarrollo de la retinopatía diabética.

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La especialista explica que esta enfermedad puede presentarse tanto en personas con diabetes tipo 1 como tipo 2. Su aparición está relacionada con distintos factores, entre ellos el tiempo de evolución de la diabetes, el control de la glucosa, la presión arterial y los niveles de colesterol. Uno de sus principales riesgos es que puede progresar mientras la persona continúa realizando sus actividades cotidianas sin notar cambios en la visión.

En las etapas iniciales, la retinopatía diabética puede provocar pequeñas alteraciones en los vasos sanguíneos de la retina. Con el avance de la enfermedad, estos pueden filtrar líquido, presentar sangrados o favorecer la formación de nuevos vasos anormales. Estas alteraciones pueden comprometer la función de la retina y, en los casos más avanzados, ocasionar una pérdida importante de la visión.

Otra complicación asociada es el edema macular diabético, que ocurre cuando se acumula líquido en la mácula, la región central de la retina responsable de distinguir los detalles finos. Esta condición puede dificultar actividades habituales como leer, conducir, utilizar dispositivos electrónicos o reconocer rostros.

La especialista resalta que, aunque la enfermedad puede avanzar sin síntomas, existen señales que requieren atención oftalmológica, como visión borrosa o fluctuante, dificultad para enfocar, manchas oscuras, aparición repentina de puntos flotantes o pérdida de parte del campo visual. Estos pueden indicar que ya hay un daño considerable del tejido retiniano.

La Dra. Fernández destaca la importancia de realizar exámenes de fondo de ojo, incluso cuando el paciente considera que puede ver bien. Esta evaluación permite observar el estado de la retina e identificar alteraciones que todavía no producen síntomas. En determinados casos, pueden utilizarse estudios complementarios, como la tomografía de coherencia óptica (OCT), para examinar con mayor detalle las estructuras de la retina y detectar la presencia de líquido.

El manejo de la retinopatía diabética depende de su etapa y de las características de cada paciente. Cuando es necesario intervenir, existen alternativas como los tratamientos mediante inyecciones intravitreas, la aplicación de láser y, en situaciones más complejas, la cirugía vitreorretiniana. La detección temprana permite establecer un seguimiento adecuado y valorar las opciones de tratamiento antes de que se produzcan daños visuales significativos.

La Dra. Fernández sugiere que además de las evaluaciones oftalmológicas, el control de la diabetes desempeña un papel fundamental en la protección de la visión. Mantener niveles adecuados de glucosa, controlar la presión arterial y el colesterol, seguir las indicaciones médicas y adoptar hábitos saludables contribuyen a disminuir el riesgo de desarrollar complicaciones o retrasar su progresión.

El Instituto Espaillat Cabral enfatiza la importancia de integrar el cuidado de la salud visual al seguimiento médico de las personas con diabetes. Los controles oftalmológicos periódicos, aun en ausencia de síntomas, permiten detectar alteraciones oportunamente y tomar medidas para preservar la visión y la calidad de vida de los pacientes.