En un acto celebrado en sus instalaciones en la Zona Colonial, la Academia Dominicana de la Lengua ingresó como Miembro Correspondiente a la joven , destacada estratega de legado intelectual y escritora de bestsellers, Keila González Báez.
La nueva miembro ingresó con el discurso: “Tradición y renovación: la lengua y la literatura frente a las nuevas generaciones”, el cual tuvo como eje central la necesidad que existe de renovar la forma en que acercamos a los niños y jóvenes a la literatura para que estos desarrollen el amor por la palabra, como ella lo hizo desde niña.
Manifestando su profunda gratitud, Keila González Báez dijo estar consciente de la responsabilidad que conlleva ingresar a una institución consagrada al estudio de la lengua.
“Me presento ante ustedes sintiendo un profundo respeto por ese legado y con el sincero deseo de contribuir, desde mi experiencia, a su continuidad”, agregó.
Narró que antes de que la literatura se convirtiera en su oficio, fue para ella una experiencia de descubrimiento: leyó su primer libro completo a los 7 años, comenzó a escribir lo que ella llamaba poesía a los 8 y a los 16, ganó las Olimpiadas de Lectura, momento que le permitió conocer al doctor Rosario Candelier, hoy director de la Academia Dominicana de la Lengua.
“Para aquella adolescente, ser escuchada y alentada por alguien de su trayectoria tuvo un gran significado. Su atención me hizo sentir que mi amor por las letras podía desarrollarse con seriedad. Desde entonces ha sido un mentor que ha continuado alentándome y ha inspirado el trabajo que hago con la fundación Futuros Autores del Mundo”, dijo.
En su discurso evocó momentos de renovación que marcaron la historia de la literatura en el mundo, de la mano de escritores como Juan Boscán, Garcilaso de la Vega, Juan Valera, Rubén Darío y Melba Marrero de Munné.
Keila González Báez culminó dejando a la academia dos propuestas para ser debatidas en lo adelante: la primera consiste en que cada académico que desee participar, apadrine y acompañe a una escuela durante un año, para motivar y orientar a futuros escritores.
La segunda propuesta es: abrir espacios digitales oficiales de interacción con las nuevas generaciones, que podrían incluir encuentros virtuales con escritores, talleres de lectura y sesiones dedicadas a preguntas sobre el uso de la lengua, logrando con esto que la Academia se encuentre con los jóvenes en los espacios que estos frecuentan.

